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El shabat de esta semana es denominado Shabat Shuvá, el shabat del retorno o arrepentimiento. Se lo llama así pues la Haftará que en él leemos comienza con las palabras del profeta Isaías, Shuva Israel, literalmente, “Retorna Israel”. Es el shabat que está entre Rosh Hashaná y Iom Kipur, justamente durante los Aseret iemei teshuvá, los diez días de arrepentimiento.

Estos días nos invitan a repasar nuestras acciones durante el año que acaba de terminar. Tenemos una gran oportunidad para hacer una introspección honesta y sin engaños, para mirarnos al espejo y reconocernos falibles. Si somos valientes y logramos identificar nuestros conflictos, podremos arrepentirnos sinceramente y pedir perdón, a los demás y a nosotros mismos. Nuestra tradición nos regala la bendita posibilidad de comenzar el año renovados, sin tantas culpas sobre nuestra espalda, sin tantos problemas por resolver.

Estos “días terribles” (los Iamim noraím, como también son llamados), y este shabat en particular, constituyen una suerte de preparación espiritual para el día de Iom Kipur, el más sagrado del año judío. Este “entrenamiento del espíritu” nos ayuda a recibir el Día del Perdón de la mejor manera, dispuestos a perdonar y aceptar el perdón.

“En este día, el Eterno tu D-s te ordenó cumplir tales estatutos y preceptos. Los cumplirás con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado hoy, que el Eterno es tu D-s y que andarás en Su camino y cumplirás Sus leyes… Y el Eterno ha confirmado hoy que te ha escogido por pueblo Suyo (Am Segulá), tal como lo había jurado, y que (por lo tanto) tú debes cumplir todos sus mandatos. Por ello te elevará por sobre los demás pueblos que El Creó, en alabanzas, en renombre y en esplendor, para que tú seas un pueblo santo…” (Deuteronomio 26, 16-19)

Pregunta: ¿Por qué habla la Torá en este momento acerca de este tema?, Realmente este compromiso ya había sido tomado en el Monte Sinaí (al recibir la Torá); de igual manera se había ya mencionado la frase de “Am Segulá” (Pueblo escogido). También, ¿A que se refiere este concepto de “Pueblo Elegido”?

El primer verso de la porción de la Torá de la semana, parashat Shoftim dice: “Designarás jueces y policías en todos tus portales”. Preguntan los sabios en el tratado de Makot , acerca de las palabras “'…en todos tus portales', ¿Se requiere sólo en la Tierra de Israel pero fuera de ella no?” Quizás este precepto de designar jueces en cada sitio, “en todos tus portales” sea un mandamiento especial que se nos requiere sólo en la Tierra de Israel, pero no en el extranjero.

Pero no es así, el Talmud continúa: "El verso enseña que 'Esa será tu ley para el juicio para todas las generaciones, donde quiera que residas.” Hay otro verso donde se declara que la justicia, incluso al juzgar casos de vida o muerte, que requieren una corte de 23 jueces, incluso esos casos deben ser juzgados también en el extranjero, mientras haya un Sanhedrín juzgando estos casos en la Tierra de Israel.

ParashaKiTetze

Oficina de objetos perdidos... "De devolver devolverás a tu hermano..." (Devarim 22.1)

Entre los preceptos que contiene esta sección de la Torá, nos encontramos con la obligación de devolver aquellos objetos que se encuentran perdidos, previa investigación sobre sus dueños. Nuestra parashá es un capítulo más en el discurso de Moshé a la nación, antes de su fallecimiento. Todos los preceptos con que nos topamos son concretos y prácticos. Tratan en su gran mayoría de situaciones, al menos aparentemente, "nimias" que surgen en el proceso de la vida; acciones pequeñas que simplemente ocultan ciertos sentimientos y requieren un desarrollo también no necesariamente profundo.

Esta semana leeremos la tercera de las siete profecías de consuelo al pueblo de Israel y a la tierra de santidad, extraídas del libro del profeta Ieshaiahu (Isaías) 54:11 - 55:5.

"Empobrecida, agitada, desconsolada; he aquí que Yo asentaré con puj tus piedras, y haré tus fundaciones de sapirim" (54:11)

El profeta nos presenta aquí una turbia imagen de la ciudad sagrada. Jerusalem, se encuentra en un estado de empobrecimiento, como una mujer menesterosa cuyo corazón está convulsionado y agitado por todas las aflicciones que ha sufrido, por su destrucción y por el exilio de sus hijos. Pero la misericordia Divina jamás se alejará y D'os le asegura que reconstruirá las piedras de sus pisos con puj - una clase de piedra negra muy cara - además de fortalecer sus cimientos con sapirim - una clase de piedra rojiza, muy cara también.