La Parasha relata las primeras plagas que Di-s envió sobre Egipto. Generalmente se dividen en 3 grupos: 1) el agua que se convierte en sangre, ranas y piojos; 2) fieras, plagas/epidemias y forúnculos; 3) granizo, las langostas y la oscuridad.

La Torá declara en relación con la plaga del granizo: "el trigo y la espelta no fueron dañados, porque no llegaron a madurar (Shemót 9:32)". ¿Tenemos en cuenta ésto en lo referente a nuestras actitudes en la vida?

Alejarnos para acercarnos

Él [Moshé] miró y he aquí que la zarza ardía con fuego, pero la zarza no se consumía. Moshé se dijo a sí mismo: Me apartaré ahora y contemplaré esta gran visión. (Éxodo 3:2-3)

¿Qué significa “me apartaré ahora y contemplaré esta gran visión”? O hablando en términos más prácticos, ¿de qué se apartó Moshé y por qué tuvo que apartarse para poder contemplar la zarza ardiente?

El problema de esta frase es que es contradictoria en sí misma, puesto que lo lógico habría sido decir “me acercaré para contemplar esta gran visión”, ya que cuando uno ve algo que le llama la atención, en general se acerca para verlo con mayor detenimiento. Que uno tenga que apartarse precisamente para contemplar un fenómeno es algo muy extraño.

Para resolver este problema, Rashi explica que “me apartaré” en este contexto significa realmente “me apartaré de aquí para acercarme allá”. Es decir, el hecho de apartarme de aquí me permitirá estar mas cerca de allá y así podré contemplar mejor. ¿Qué significa todo esto?

La Anciana Apariencia de Iaacov

 

Iaacov fue llevado ante el Faraón y le dio una bendición. Luego el Faraón le preguntó a Iaacov cuántos años tenía e Iaacov le respondió: "Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han alcanzado los años de la vida de mis padres en los días en que deambulaban".

Los comentaristas notan que, de hecho, Iaacov tuvo una vida dura. Por décadas, él vivió con el temor de que su hermano Esav lo mate. Luego pasó 20 años trabajando para su malvado tío Labán, quien constantemente lo engañaba y lo hizo trabajar bajo las condiciones físicas más difíciles. Más tarde, Diná, la única hija de Iaacov, fue trágicamente violada. Y finalmente, Iaacov pasó muchos años angustiado, convencido de que su amado hijo Iosef había muerto.

12 tribusY se acercó el tiempo en el que Israel debía morir; y llamó a su hijo Yosef y le dijo:

“Si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que pongas tu mano bajo mi muslo y actúes conmigo con verdad y benevolencia: por favor no me entierres en Egipto. Que yazca yo con mis padres. Sácame de Egipto y entiérrame en su sepulcro”.

Y él (Yosef) le dijo: “Haré como dices”. Y él (Yaakov) le dijo: “Júrame”. Y él le hizo un juramento (Génesis 47:29-31).

El fuerte en manos del débil

La mayoría de los años, el Shabat en que se lee la parashá Miketz coincide con la fiesta de Janucá. Por esa razón, decenas de comentaristas establecieron vínculos entre Miketz y la festividad. Pero podemos encontrar una conexión muy simple: la actitud de Iosef ante el éxito.

Leemos que felizmente Iosef fue liberado de la cárcel, donde estaba por un crimen que no había cometido (supuestamente por haber seducido a la esposa de Potifar). Iosef fue sacado de la cárcel para interpretar un sueño del faraón después de haber interpretado con éxito los sueños del ministro de copas y del ministro de panaderos del faraón. La narrativa continúa:

El faraón le dijo a Iosef: "He soñado un sueño pero no hay quien lo interprete. He oído decir de ti que tú comprendes un sueño para interpretarlo". Iosef le respondió al faraón: "No procede de mí, Dios será quien responda [sobre] el bienestar del faraón" (Génesis 41:15-16)