La meritocracia judía

En la parashá de esta semana Moshé le traspasa el liderazgo a Yehoshúa. Es una pena que Koraj no haya estado vivo para ver esto; su rebelión en el desierto fue justamente para quejarse del supuesto nepotismo de Moshé (Moshé era el líder, su hermano Aarón era el Sumo Sacerdote, etc.), pero vemos que cuando Moshé tuvo que traspasar el mando, él le confirió esta responsabilidad a Yehoshúa, quien no tenía ninguna conexión política o familiar; Yehoshúa era simplemente el más apto para el cargo.

Ieshaiahu (Isaías) 60:1-22

Esta semana leeremos la sexta de las siete haftarot de consuelo para los hijos de Israel, que fueron extraídas del libro del profeta Ieshaiahu.

"Levántate!, ilumina!, pues ha llegado tu luz, y la Gloria de D'os sobre ti brilló" (60:1)

El profeta le habla a la ciudad de Jerusalem y le dice que se levante e ilumine con su luz de felicidad y benevolencia, pues ya le ha llegado a ella la luz que le corresponde, es decir que ha llegado para ella el tiempo de la Redención Final.

"Pues he aquí que la oscuridad cubrirá la tierra, y las tinieblas a los pueblos, mas sobre ti brillará D'os y Su Gloria sobre ti se verá" (60:2)

A pesar de que sobre todas las naciones del mundo recaerán muchos sufrimientos, la ciudad santa no debe temer, ya que sobre ella D'os hará brillar la luz de Su Salvación. En el futuro por venir "será de D'os el reinado" (Ovadiá -Abdías- 1:21) "y D'os será rey sobre toda la tierra; en ese día D'os será Uno y Su Nombre será Uno" (Zejariá -Zacarías- 14:9).

La Mezuzá

Unos años atrás, cuando mi mujer y yo vivíamos en Israel, compramos un departamento de una persona que era anti-religiosa. Conociendo este antecedente, un comentario casual que él hizo en el momento en el cual cerramos el contrato, pareció bastante raro. Él nos aseguró de que todas las mezuzot de la casa eran completamente casher. Al notar mi mirada interrogativa, él nos contó la siguiente historia:

Muchos años atrás, su hija había nacido con un defecto grave en el corazón. Después de que le dijeron en el hospital que ella no viviría mucho tiempo, él comenzó a deambular por las calles de Jerusalem sin saber qué hacer. Finalmente, se cruzó con un anciano yemenita y comenzó a descargar toda su angustia. El anciano le aconsejó que comprara mezuzot y las pusiera inmediatamente en los marcos de las puertas.

Con desesperación, y dispuesto a hacer cualquier cosa que pudiera ayudar a su hija, el hombre corrió al barrio religioso y preguntó dónde vivía el sofer (escriba) más cercano. Llegó hasta él y compró las mezuzot para la casa. Después de fijarlas en las puertas, retornó al hospital y fue recibido con una gran noticia. He aquí, un milagro había ocurrido: el defecto en el corazón de su hija había desaparecido!!

En la parashá de esta semana, Moisés le dice al pueblo judío diversas leyes que deben observar. Una de las leyes que es de suma importancia tiene que ver con hacer promesas a Dios. En relación a esto, Moisés dice:

"Deberás observar y cumplir lo que sale de tus labios" (Deuteronomio 23:24)

Una Lección de Vida

Si uno toma un voto o hace una promesa a Dios, entonces debe cumplir con ello. Y si bien existen maneras en la ley judía de anular estos votos o promesas, a pesar de ello, la idea es que cuando uno promete algo, debe tener en mente cumplirlo.

Lamentablemente, hoy en día, la mayoría de la gente habla sin ningún tipo de compromiso. Es increíble cuán a menudo una persona dice cosas que no tiene absolutamente ninguna intención de cumplir.

La Prohibición de la Idolatría

Deuteronomio 3:23 - 7:11

Al final de la segunda guerra mundial, se le preguntó a Winston Churchill si a él le preocupaba cómo los historiadores iban a ver su rol en la guerra. Él contestó que no le preocupaba en absoluto, alegando que "la historia tendrá que ser buena conmigo, pues yo la escribiré". Finalmente, las palabras de Churchill se hicieron realidad; su historia de la segunda guerra mundial se convirtió en uno de los libros más populares sobre ese tema.

El intento de moldear e influenciar los eventos es parte de la historia humana. Todos nosotros queremos ser jugadores en el juego de la vida. Pero, a pesar de que podemos influenciar sobre los eventos, no podemos controlar su resultado final. Finalmente, todo está en manos del Creador.