La Anciana Apariencia de Iaacov

 

Iaacov fue llevado ante el Faraón y le dio una bendición. Luego el Faraón le preguntó a Iaacov cuántos años tenía e Iaacov le respondió: "Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han alcanzado los años de la vida de mis padres en los días en que deambulaban".

Los comentaristas notan que, de hecho, Iaacov tuvo una vida dura. Por décadas, él vivió con el temor de que su hermano Esav lo mate. Luego pasó 20 años trabajando para su malvado tío Labán, quien constantemente lo engañaba y lo hizo trabajar bajo las condiciones físicas más difíciles. Más tarde, Diná, la única hija de Iaacov, fue trágicamente violada. Y finalmente, Iaacov pasó muchos años angustiado, convencido de que su amado hijo Iosef había muerto.

El fuerte en manos del débil

La mayoría de los años, el Shabat en que se lee la parashá Miketz coincide con la fiesta de Janucá. Por esa razón, decenas de comentaristas establecieron vínculos entre Miketz y la festividad. Pero podemos encontrar una conexión muy simple: la actitud de Iosef ante el éxito.

Leemos que felizmente Iosef fue liberado de la cárcel, donde estaba por un crimen que no había cometido (supuestamente por haber seducido a la esposa de Potifar). Iosef fue sacado de la cárcel para interpretar un sueño del faraón después de haber interpretado con éxito los sueños del ministro de copas y del ministro de panaderos del faraón. La narrativa continúa:

El faraón le dijo a Iosef: "He soñado un sueño pero no hay quien lo interprete. He oído decir de ti que tú comprendes un sueño para interpretarlo". Iosef le respondió al faraón: "No procede de mí, Dios será quien responda [sobre] el bienestar del faraón" (Génesis 41:15-16)

Ieshaiahu (Isaías) 60:1-22

Esta semana leeremos la sexta de las siete haftarot de consuelo para los hijos de Israel, que fueron extraídas del libro del profeta Ieshaiahu.

"Levántate!, ilumina!, pues ha llegado tu luz, y la Gloria de D'os sobre ti brilló" (60:1)

El profeta le habla a la ciudad de Jerusalem y le dice que se levante e ilumine con su luz de felicidad y benevolencia, pues ya le ha llegado a ella la luz que le corresponde, es decir que ha llegado para ella el tiempo de la Redención Final.

"Pues he aquí que la oscuridad cubrirá la tierra, y las tinieblas a los pueblos, mas sobre ti brillará D'os y Su Gloria sobre ti se verá" (60:2)

A pesar de que sobre todas las naciones del mundo recaerán muchos sufrimientos, la ciudad santa no debe temer, ya que sobre ella D'os hará brillar la luz de Su Salvación. En el futuro por venir "será de D'os el reinado" (Ovadiá -Abdías- 1:21) "y D'os será rey sobre toda la tierra; en ese día D'os será Uno y Su Nombre será Uno" (Zejariá -Zacarías- 14:9).

La meritocracia judía

En la parashá de esta semana Moshé le traspasa el liderazgo a Yehoshúa. Es una pena que Koraj no haya estado vivo para ver esto; su rebelión en el desierto fue justamente para quejarse del supuesto nepotismo de Moshé (Moshé era el líder, su hermano Aarón era el Sumo Sacerdote, etc.), pero vemos que cuando Moshé tuvo que traspasar el mando, él le confirió esta responsabilidad a Yehoshúa, quien no tenía ninguna conexión política o familiar; Yehoshúa era simplemente el más apto para el cargo.

En la parashá de esta semana, Moisés le dice al pueblo judío diversas leyes que deben observar. Una de las leyes que es de suma importancia tiene que ver con hacer promesas a Dios. En relación a esto, Moisés dice:

"Deberás observar y cumplir lo que sale de tus labios" (Deuteronomio 23:24)

Una Lección de Vida

Si uno toma un voto o hace una promesa a Dios, entonces debe cumplir con ello. Y si bien existen maneras en la ley judía de anular estos votos o promesas, a pesar de ello, la idea es que cuando uno promete algo, debe tener en mente cumplirlo.

Lamentablemente, hoy en día, la mayoría de la gente habla sin ningún tipo de compromiso. Es increíble cuán a menudo una persona dice cosas que no tiene absolutamente ninguna intención de cumplir.