La Mezuzá

Unos años atrás, cuando mi mujer y yo vivíamos en Israel, compramos un departamento de una persona que era anti-religiosa. Conociendo este antecedente, un comentario casual que él hizo en el momento en el cual cerramos el contrato, pareció bastante raro. Él nos aseguró de que todas las mezuzot de la casa eran completamente casher. Al notar mi mirada interrogativa, él nos contó la siguiente historia:

Muchos años atrás, su hija había nacido con un defecto grave en el corazón. Después de que le dijeron en el hospital que ella no viviría mucho tiempo, él comenzó a deambular por las calles de Jerusalem sin saber qué hacer. Finalmente, se cruzó con un anciano yemenita y comenzó a descargar toda su angustia. El anciano le aconsejó que comprara mezuzot y las pusiera inmediatamente en los marcos de las puertas.

Con desesperación, y dispuesto a hacer cualquier cosa que pudiera ayudar a su hija, el hombre corrió al barrio religioso y preguntó dónde vivía el sofer (escriba) más cercano. Llegó hasta él y compró las mezuzot para la casa. Después de fijarlas en las puertas, retornó al hospital y fue recibido con una gran noticia. He aquí, un milagro había ocurrido: el defecto en el corazón de su hija había desaparecido!!

La Prohibición de la Idolatría

Deuteronomio 3:23 - 7:11

Al final de la segunda guerra mundial, se le preguntó a Winston Churchill si a él le preocupaba cómo los historiadores iban a ver su rol en la guerra. Él contestó que no le preocupaba en absoluto, alegando que "la historia tendrá que ser buena conmigo, pues yo la escribiré". Finalmente, las palabras de Churchill se hicieron realidad; su historia de la segunda guerra mundial se convirtió en uno de los libros más populares sobre ese tema.

El intento de moldear e influenciar los eventos es parte de la historia humana. Todos nosotros queremos ser jugadores en el juego de la vida. Pero, a pesar de que podemos influenciar sobre los eventos, no podemos controlar su resultado final. Finalmente, todo está en manos del Creador.

“Moshé habló a los jefes de las tribus de los hijos Israel, diciendo: ‘Esto es lo que Hashem ordenó: Si un hombre expresa un voto a Hashem o un juramento para obligarse a cumplir una prohibición, no profanará su palabra; conforme a lo que dijo, hará’” (Bamidbar 30:2-3).

Entendidos literalmente, estos versículos hablan acerca del mandamiento de cumplir las promesas y que está prohibido faltar a ellas. Además de este mandamiento de cumplir con lo que uno promete, la Torá enuncia una prohibición que Lo yajel debaró, que literalmente significa ‘No profanará su palabra’, lo cual implica, tal como Rashí lo señala, que no debemos traicionar nuestra palabra convirtiéndola en julín, en ‘algo profano’.

Si bien es cierto que en general uno debe cuidar el habla y mantener la pureza, el versículo señala que si uno no cumple con su palabra, la palabra se profana, se vuelve julín. Si, por el contrario, la usa adecuadamente y cumple sus promesas, la santifica.

Indudablemente el mérito de las personas con un elevado nivel espiritual, es decir, por el gran mérito que tienen, Dios hace que se cumplan sus bendiciones. Los sabios afirman: “El tzadik decreta y el Santo, bendito sea, lo cumple”1.

B¨H 

PARASHAT DEVARIM (Deuteronomio 1- 3:22) Haftará: Ishaiahu 1: 1 - 27

Recordar es poner en acción lo vivido

Este Shabat comenzamos a leer el quinto libro de la Toráh: SEFER DEVARIM (Libro Deuteronomio)
Parashat DEVARIM comienza con un encendido discurso de Moshé, con todo los detalles por los cuales pasaron los hijos de Israel desde la salida de Egipto. Primero le recuerda al pueblo las leyes principales entre las que figuran todas las leyes que se debían cumplir en el Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem).

La parashá de esta semana comienza con Dios recompensando en gran medida a Pinjas por su acto de fervor al matar a Zimrí y a Cozbi, quienes estaban cometiendo un grave pecado. Pinjas era de la tribu de Leví, mientras que Zimrí era de la tribu de Shimón. Esta no es la primera vez en la Torá en que estas tribus se asocian una con la otra; Rav Yaakov Kamenetzky nos provee un esclarecedor relato sobre la historia de estas dos tribus y sobre cómo se desarrollaron de forma tan diferente una de la otra (1).

En parashat Vaishlaj la Torá nos cuenta cómo Shejem secuestró a Diná. Todos los hermanos conspiraron para recuperarla; su plan era persuadir al pueblo de Shejem para que se circuncidaran y entonces irían y recuperarían a Diná mientras ellos se sanaban. Sin embargo, Shimón y Leví planearon un curso de acción más drástico: consideraron que todo el pueblo de Shejem era culpable por su rol en el secuestro de Diná y por lo tanto asesinaron a toda la ciudad en el proceso de salvarla. Yaakov estuvo en desacuerdo con lo que hicieron, temiendo que la acción de Shimón y Leví podría dañar la reputación de su familia. Shimón y Leví defendieron sus acciones, diciendo: “¿Debería nuestra hermana ser tratada como una prostituta?”.