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PARASHAT DEVARIM (Deuteronomio 1- 3:22) Haftará: Ishaiahu 1: 1 - 27

Recordar es poner en acción lo vivido

Este Shabat comenzamos a leer el quinto libro de la Toráh: SEFER DEVARIM (Libro Deuteronomio)
Parashat DEVARIM comienza con un encendido discurso de Moshé, con todo los detalles por los cuales pasaron los hijos de Israel desde la salida de Egipto. Primero le recuerda al pueblo las leyes principales entre las que figuran todas las leyes que se debían cumplir en el Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem).

“Moshé habló a los jefes de las tribus de los hijos Israel, diciendo: ‘Esto es lo que Hashem ordenó: Si un hombre expresa un voto a Hashem o un juramento para obligarse a cumplir una prohibición, no profanará su palabra; conforme a lo que dijo, hará’” (Bamidbar 30:2-3).

Entendidos literalmente, estos versículos hablan acerca del mandamiento de cumplir las promesas y que está prohibido faltar a ellas. Además de este mandamiento de cumplir con lo que uno promete, la Torá enuncia una prohibición que Lo yajel debaró, que literalmente significa ‘No profanará su palabra’, lo cual implica, tal como Rashí lo señala, que no debemos traicionar nuestra palabra convirtiéndola en julín, en ‘algo profano’.

Si bien es cierto que en general uno debe cuidar el habla y mantener la pureza, el versículo señala que si uno no cumple con su palabra, la palabra se profana, se vuelve julín. Si, por el contrario, la usa adecuadamente y cumple sus promesas, la santifica.

Indudablemente el mérito de las personas con un elevado nivel espiritual, es decir, por el gran mérito que tienen, Dios hace que se cumplan sus bendiciones. Los sabios afirman: “El tzadik decreta y el Santo, bendito sea, lo cumple”1.

"Y por la mañana tomó Balak a Bilam y lo hizo subir al altar del Baal para que desde allí pudiera ver una punta del pueblo"
(Bamidvar 22, 41).

ויהי בבקר ויקח בלק את בלעם ויעלהו במות בעל, וירא משם קצה העם

¿Por qué una punta del pueblo y no todo el pueblo?

Porque si miraba una parte pequeña del pueblo, era posible que pudiese encontrar carencias que hagan posible que tenga efecto su maldición!

En cambio, si hubiera estado en un lugar donde hubiera podido ver a todo el pueblo, obviamente que el bien sería mucho mayor que el mal, no teniendo lugar desde el cual maldecir!

La parashá de esta semana comienza con Dios recompensando en gran medida a Pinjas por su acto de fervor al matar a Zimrí y a Cozbi, quienes estaban cometiendo un grave pecado. Pinjas era de la tribu de Leví, mientras que Zimrí era de la tribu de Shimón. Esta no es la primera vez en la Torá en que estas tribus se asocian una con la otra; Rav Yaakov Kamenetzky nos provee un esclarecedor relato sobre la historia de estas dos tribus y sobre cómo se desarrollaron de forma tan diferente una de la otra (1).

En parashat Vaishlaj la Torá nos cuenta cómo Shejem secuestró a Diná. Todos los hermanos conspiraron para recuperarla; su plan era persuadir al pueblo de Shejem para que se circuncidaran y entonces irían y recuperarían a Diná mientras ellos se sanaban. Sin embargo, Shimón y Leví planearon un curso de acción más drástico: consideraron que todo el pueblo de Shejem era culpable por su rol en el secuestro de Diná y por lo tanto asesinaron a toda la ciudad en el proceso de salvarla. Yaakov estuvo en desacuerdo con lo que hicieron, temiendo que la acción de Shimón y Leví podría dañar la reputación de su familia. Shimón y Leví defendieron sus acciones, diciendo: “¿Debería nuestra hermana ser tratada como una prostituta?”.

Transforma tus acciones

Debemos examinar la intención detrás de nuestras acciones, porque nuestra intención define la acción. Esto es relevante, específicamente, en el mundo de la plegaria.
Cuando rezas, en lugar de rezar sólo por ti mismo, amplía tu visión y ten en mente a todo el pueblo judío. Reza por todos los que conoces, por cada judío del mundo. Reza para que Hashem nos de entendimiento, para que nos haga retornar a su Torá y que nos perdone. Cuando tenemos a otras personas en mente y pensamos en todo el pueblo judío, la calidad de la plegaria es completamente diferente. De hecho, nuestros sabios cimentaron ese enfoque en nuestras plegarias, formulando los pedidos de la shemoná esré en plural. Pero lo que define nuestras plegarias es nuestra intención. Podemos limitar nuestras plegarias a nosotros mismos, o podemos usar las mismas plegarias con una intención mucho más global y rezar por todos los judíos.